Ernest Hemingway

Adios a las armas

Roberto Arlt

El juguete rabioso

Fiódor Dostoyevski

Crimen y castigo

Eduardo Galeano

Varias obras

Ernesto Sabato

El túnel

Fernando Pessoa

Apostilla

Clarice Lispector

Felicidad Clandestina

Italo Calvino

Las ciudades invisibles

Jorge Luis Borges

El informe de Brodie

Truman Capote

A sangre fría

Carson McCullers

El corazón es un cazador solitario

Edgard Allan Poe

El corazón delator

Ramón María del Valle-Inclán

Tirano Banderas

Cesar Vallejo

Los heraldos negros

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miércoles, 15 de febrero de 2012

Las obras completas no pueden leerse de pie

Por Mariela de Lanús

La piba que lee de pie
en el tren Sarmiento
mezcla poesía
con versos ambulantes.
Cargó tres poetas en la mochila:
Giannuzzi, Lamborghini, Lanseros.
La piba piensa:
“cuando consiga asiento,
Giannuzzi”

La vieja de esta piba,
cuando la piba era más piba,
le leía las historias
absurdamente lógicas
que inventaba.
Nada había escrito,
igual parecía lectura,
lectura desordenada,
lectura torpe,
lectura ansiosa.

La piba desayuna poesía,
mate y Girondo, té con Bellessi,
café y Pessoa. La dieta diría:
galletas de Juarroz.

La piba lee mal, es desordenada,
es torpe, es ansiosa,
no sabe leer prosa.

La piba sueña con un asiento,
todo Giannuzzi en sus rodillas.
Esa señora se levanta
pero prima el sueño
del que esté cansado

-        ¿te sentás? – le preguntan
-        bajo en esta – contesta